Se huele por los pasillos, en ellos y en nosotros. Estamos todos desquiciados, alterados, locos... Ellos/as se revuelcan por los suelos cual luchadores de sumo, se empiezan a arrancar los respectivos piercings a bocados (hoy unos de mi alumnos venía con el suyo de la ceja ensangrentado) y se muestran tan dóciles como leones y leonas enjaulados.
Dentro de nuestros dominios el ambiente no es mejor. Si te atreves a adelantar tus aprobados y suspensos antes de la semana que viene, malo. Si caes en el trapo de discutir la decisión de fulanito/a de aprobar o suspender a menganito/a, malo. Yo ni tengo notas listas ni intención de comentarlas. Soy del bando de los que se comen el mantecado o el pastelito que alguien ha traído ese día, bien acoplada en la mesa camilla de la sala de profesores, riéndome de las paridas de unos/as y asintiendo ante las sensateces de otros/as.
Mi posición la tengo clara. Estamos muy lejos de las rebajas, que por estos lares empiezan en Junio, y no voy a hacer descuento a nadie aún. Lo que hay es lo que hay, lo siento amigo/a. Tienes siete cates...pues qué le vamos a hacer, "yo me lo guiso, yo me lo como". Si te has dedicado a pensarte durante 45 minutos cada clase a como sacar un cuaderno de la mochila, a pelearte con el de cuatro mesas más allá por tu boli y a mejorar tu manejo con la papiroflexia...(¡¡¡bola va!!!), mi ética profesional me impide subirte de ese 3 o ese 4 que tan poquito esfuerzo te ha costado sacar. Yo me he partido la garganta, he agotado mi energía y me he levantado cada mañana soñando con quince criaturas chillonas a las que he tenido que enfrentarme minutos más tarde. ¡Qué no! ¡Qué no rebajo!. La próxima vez, vayan a hacer sus compras con más ganas y más cabeza y me mostraré más misericordiosa.
Quedan cuatro días, cuatro días de cantar notas, espero sin mucha discusión este primer trimestre, comida-juerga (como dice E) antes de cada sesión de evaluación y comilón-juergón el viernes para despedirnos. Pero yo, yo ya adelanto la tragedia de volver después de 20 largos días de vacaciones...así que el viernes voy a olvidarme de mi profesión durante tres semanas y a emular a mis niños... ¡¡¡bola va!!!




